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viernes, 8 de febrero de 2013

ALERGIAS E INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS EN NIÑOS



ALERGIAS E INTOLERANCIAS ALIMENTARIAS EN NIÑOS

Por: Dr. Francisco José Llave Gamero



Si bien los profesionales de la salud hemos notado un aumento significativo de estas patologías, no es menos cierto que existe, en determinadas ocasiones, un uso excesivo de pruebas diagnósticas no justificadas, que catalogan a muchos niños de intolerantes o alérgicos a ciertos alimentos sin realmente serlo.

Por ello, con este artículo, pretendemos dar a conocer tanto la sintomatología como el diagnóstico y el tratamiento de estas entidades y tratar de aclarar conceptos, para, con ello, evitar el sobrediagnóstico y el sobretratamiento en algunos casos.

Aunque pueden darse reacciones adversas a prácticamente cualquier alimento, la mayoría se debe a un número limitado de los mismos.

En nuestro entorno pediátrico, el huevo (proteínas de la clara fundamentalmente) es el alergeno alimentario más frecuentemente involucrado en las reacciones de hipersensibilidad, seguido de la leche y el pescado. La leche de vaca es el primer alimento no homólogo que recibe el niño en cantidades importantes; siendo, por tanto, el primer antígeno alimentario con el que se entra en contacto y el primero que puede causar reacciones adversas.

En el niño mayor predominan las sensibilizaciones a vegetales como frutos secos, frutas y leguminosas, pescados y mariscos.

NO SON LO MISMO LAS ALERGIAS QUE LAS INTOLERANCIAS

Las reacciones alérgicas a alimentos deben distinguirse, por tanto, de las reacciones de intolerancia alimentaria y de las reacciones tóxicas por alimentos. Estos dos últimos tipos se caracterizan por ser dosis-dependientes, es decir, las manifestaciones clínicas que producen son tanto más intensas cuanto mayor sea la cantidad de alimento o aditivo alimentario ingerido. Esta relación dosis-respuesta puede no existir en las reacciones alérgicas, de tal forma que,
en algunas de estas situaciones, dosis muy pequeñas pueden dar lugar a una respuesta clínica exagerada.

CUÁL ES LA SINTOMATOLOGÍA

La clínica más frecuente que puede aparecer, bien aislada o acompañada de otros síntomas, es la sintomatología cutánea, fundamentalmente urticaria y/o angioedema.

Los síntomas digestivos (suelen acompañar a los síntomas cutáneos) son fundamentalmente el rechazo del alimento, náuseas, vómitos, dolor abdominal y diarrea, aislados o en combinación, y de instauración brusca.

El síndrome de alergia oral se caracteriza por eritema peribucal, prurito oral u orofaríngeo, que aparece al ingerir ciertos alimentos, sobre todo frutas frescas y otros vegetales crudos.

El asma de forma aislada es rara y suele acompañar a otros síntomas generalizados. En ocasiones, en individuos muy sensibilizados, puede aparecer asma, rinitis o rinoconjuntivitis no sólo por ingestión sino por inhalación de pequeñas partículas del alimento.

CÓMO SE DIAGNOSTICAN

El orden cronológico será, lógicamente,
el siguiente:

Diagnóstico de sospecha (historia clínica).

Diagnóstico patogénico (pruebas cutáneas,
IgE total, IgE específicas).

Diagnóstico de confirmación (prueba de
eliminación / provocación ) .

La historia clínica nos sugerirá probablemente la reacción inmunológica subyacente, que trataremos de demostrar mediante pruebas cutáneas (in vivo) y pruebas de laboratorio (in vitro). Las pruebas cutáneas se realizan por la técnica de prick con alergenos alimentarios glicerinados y estandarizados, y en ocasiones, mediante técnica de prick-prick con el alimento natural. Estas pruebas cutáneas constituyen una herramienta de gran valor en este proceso diagnóstico.

En el laboratorio se determinarán Inmunoglbulinas E (IgE ) total e IgE específica frente al alimento o alguna fracción proteica del mismo (RAST, CAP system). La relación entre la reactividad inmunológica (demostración de anticuerpos IgE) y la respuesta clínica es altamente variable para los distintos alimentos.

Finalmente, debemos confirmar si existe o no respuesta clínica mediante la eliminación del alimento sospechoso y la prueba de provocación controlada posterior. Siempre debe realizarse la provocación en un centro hospitalario que disponga de personal especializado entrenado y equipo de reanimación. Ésta se podrá realizar mediante provocación oral abierta, a ciego simple o doble ciego controlado con placebo.

La provocación del alimento sospechoso sólo está contraindicada en el caso de que la clínica sufrida por el niño haya sido grave y exista riesgo de reproducirse con la prueba de provocación, existiendo una historia clínica clara que relacione la ingesta con los síntomas y siendo la prueba cutánea e IgE específica positivas.

CUÁL SERÁ EL TRATAMIENTO


La dieta de eliminación (eliminar el alimento causante) es el único tratamiento eficaz y el primero que debemos insta u r a r. Debe ser lo más estricta posible.

El tratamiento farmacológico es puramente sintomático, en caso de reacción adversa por ingestión inadvertida. Se utilizan fundamentalmente antihistamínicos, betaadrenérgicos y corticosteroides, en dependencia de la clínica
que presente, generalmente por ingestión inadvertida del alimento sensibilizante.

Para la alergia a la leche de vaca, base de la alimentación de los lactantes, existen fórmulas alternativas a base de otra fuente proteica como la soja, hidrolizados de leche de vaca o incluso, en ocasiones muy especiales, fórmulas a base de aminoácidos.